Las navidades están a la vuelta de la esquina. Este periodo de tiempo en el que todos nos preparamos para celebrar las fiestas en ocasiones nos sobrecarga con el exceso de exigencias que nos supone por parte del entorno. No es raro que esto afecte a nuestro estado de ánimo y nos sintamos estresados. Os dejamos una serie de recomendaciones realizadas por Andrea Martínez-Falero, psicóloga de Asociación DIA.

Andrea Martínez-Falero, psicóloga de Asociación DIA:

La circulación del tráfico en las carreteras, como reflejo de la sociedad que por ellas se transporta, nos refleja también las alteraciones del estado de ánimo de los conductores que manejan sus vehículos diariamente.

El RAC del Reino Unido publicó en 2014 una lista con las causas más comunes de accidentes de coche, según comentan en su artículo, el 94% de los mismos pueden ser atribuidos al conductor, o bien por faltas de atención o por infracciones de la normativa.

En navidades pues nos encontramos con que tenemos más prisa. Y esto es en realidad porque disponemos de menos tiempo para las actividades cotidianas: los niños no van al colegio, hay pocos días para comprar el regalo perfecto o los ingredientes de la cena, vamos de una reunión familiar a la siguiente… Esto influye en lo rápido que circulamos en la carretera, ya que tenemos la necesidad de ahorrar el tiempo en los traslados lo que acaba desembocando en un aumento de nuestra velocidad.

Por otro lado, seguimos trabajando, tenemos que ocuparnos de multitud de labores que no tenemos en otro momento del año. Además, en ocasiones compartir tanto tiempo con la familia no resulta muy agradable. Surgen pequeños conflictos antiguos o sentimos de manera especialmente fuerte la ausencia de un ser querido que nos dejó. También es el momento de hacer balance anual y hacer frente a nuestros pequeños fracasos. Esta situación nos empuja a que nuestro estado emocional sea más lábil que de costumbre. Con lo que los recursos de afrontamiento disponibles para hacer frente al tráfico excesivo o a situaciones inesperadas disminuyen de manera que aumenta la probabilidad de realizar respuestas agresivas o conductas que pongan en peligro a todos los que circulamos por la carretera.

Por último, es importante recordar también que la naturaleza de las fiestas navideñas gira en torno a cantidades ingentes de comida y alcohol. En gran cantidad de ocasiones los núcleos familiares se desplazan en compañía a visitar a la familia y estos desplazamientos suelen ser en coche. (En el caso de Madrid incluso el medio de transporte público se ve interrumpido). En estas reuniones es muy probable que se tome alguna copa de cava, vino o sidra, todas ellas bebidas alcohólicas, prohibidas al volante, que reducen poderosamente la capacidad de atención y reacción en el coche. Pero aunque no se tome una gota de alcohol, no podemos olvidar las comidas copiosas que aumentan la somnolencia y reducen los reflejos mientras conducimos.

No nos vamos a saltar las navidades, forman parte de nuestro año. Sin embargo, para que podamos todos disfrutarlas plenamente, Fundtrafic ofrece a continuación una serie de recomendaciones para aumentar la precaución en estas fechas:

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