¿Qué es la amaxofobia, por qué surge y cómo actuar?

¿Qué es la amaxofobia, por qué surge y cómo actuar?

Miedo a conducir o amaxofobia. Se trata de una respuesta de miedo intenso ante una situación en la que se ha de conducir y, en los casos más extremos, subirse incluso al coche. Aproximadamente un 30% de los conductores experimentan cierto miedo a conducir, según un estudio realizado por el Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre. Desde la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA nos ofrecen unas pautas y consejos para superarlo.

Según Andrea Martínez-Falero, psicóloga de Asociación DIA, ‘todos hemos sentido miedo alguna vez. El miedo es una respuesta emocional sana del organismo que nos indica que hay un peligro del que debemos escapar o hacer frente. Por esta razón, nuestro sistema fisiológico se prepara para la acción mediante el sistema nervioso simpático, que acelera nuestro pulso y tensa nuestros músculos. Es una respuesta automática que nos ayuda a sobrevivir en el medio’.  En este sentido, destaca que ‘las fobias específicas son un tipo de trastorno de ansiedad en el que la persona que las padecen tiene una respuesta de miedo mucho más fuerte que la amenaza real ante el objeto o la situación temida’.

Con todo ello, hay varios motivos frecuentes para sufrir la conocida amaxofobia. Entre ellos, personas que llevan poco tiempo conduciendo y han de enfrentarse solos a hacerlo. ‘Es normal sentir cierto grado de estrés cuando la actividad aún no se ha practicado mucho. El problema es que este estrés se dé con tal intensidad que la persona se sienta incapaz de realizar la actividad y como consecuencia de ello no puede aprender a dominarla y sentirse menos estresado sino al contrario’, señala Andrea. También encontramos a aquellas personas que sienten un ataque de ansiedad mientras conducen. ‘Cuando por casualidad, se da mientras se conduce, se produce una asociación entre la sensación de ansiedad y esta actividad. De manera que en realidad lo que uno teme no es conducir, sino que vuelva a ocurrir esta sensación tan desagradable. En un intento por evitar esta última, se evita toda situación relacionada que pueda desencadenar esta ansiedad’, remarca la psicóloga de Asociación DIA.

En tercer lugar están aquellas personas que han sufrido un hecho traumático relacionado o un accidente. En este caso, la ansiedad no se relaciona con la actividad de manera irracional, ya que las personas que han sufrido un accidente han experimentado el peligro que supone el coche. ‘Normalmente en estos casos la amaxofobia aparece como un síntoma de Estrés Post Traumático, ya que las personas reexperimentan las mismas emociones que se dieron durante el accidente en situaciones similares’, apunta Falero.

¿CÓMO SUPERARLO?

Andrea Martínez-Falero apunta que ‘como todas las fobias, el miedo a conducir se supera conduciendo. La ansiedad tiene una evolución normal, y como cualquier otra emoción es transitoria. Esto quiere decir que desaparece por sí sola. Sin embargo, si en vez de dejar que desaparezca hacemos algo para dejar de sentirla, esto que hacemos se ve reforzado, ya que en nuestra experiencia es lo que nos ayudó a librarnos de unas sensaciones tan desagradables’.

Por lo tanto, remarca que se ha de experimentar la curva de la ansiedad hasta que esta desaparezca de manera que la persona pueda interiorizar que no hay un peligro proporcional a la respuesta de ansiedad. Sin embargo, reconoce que en ocasiones esto puede resultar complicado de llevar a cabo y es en este momento cuando la ayuda de un profesional puede ser muy útil.

En este sentido, los profesionales pueden dividir esta terapia en cuatro fases. En la primera el terapeuta pondrá en conocimiento de la persona que demanda la ayuda todas aquellas claves sobre la amaxofobia de manera que la persona entienda qué es lo que le está ocurriendo para, posteriormente, ponerse en marcha para trabajar la fobia. A continuación, se debe entrenar la relajación antes de exponerse a dicha situación. En esta fase se aprenderán diferentes maneras de relajar el cuerpo y la mente.

En la tercera etapa, ya sea en vivo o a través de la imaginación, se pone en práctica la relajación y se expone a la persona a las situaciones estresantes pertinentes para que pueda establecerse una nueva asociación entre el coche y la relajación. Por último, se repasan las situaciones particularmente difíciles.

CONSEJOS CUANDO TENEMOS A ALGUIEN QUE SUFRE AMAXOFOBIA

La psicóloga de Asociación DIA destaca que la herramienta más útil es nuestra empatía. Sin embargo, en ocasiones, pensar cómo uno mismo viviría la misma situación no es suficiente, ya que cada persona es un mundo y el afrontamiento es diferente en cada uno. Por ello, se recomienda  empatizar con las emociones experimentadas y no tanto con las situaciones que se viven.

Con todo ello, aconseja:

-Respetar la emoción de ansiedad, aunque no se comprenda, su miedo es real. Si se presiona para que no sienta miedo y la persona no consigue desprenderse de su ansiedad es posible que además se sume frustración al miedo.

-Apoyar cualquier intento de enfrentarse al miedo, acompañar. Escuchar el estado en el que se encuentra la persona en cada momento y ofrecer palabras de aliento.

-Evitar darle vueltas a un intento fallido de enfrentamiento.

-Respetar el tiempo de cada uno.

-No sobreproteger, es importante que la persona se sienta capaz de conducir.

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