Ayer se celebró la última sesión del Grupo de Trabajo, creado para la Reforma de la LSV sobre Vehículos: Conducción Autónoma, Seguridad de/en los Vehículos, Nueva Movilidad.

La conducción autónoma, una de las claves

El Consejo Superior de Tráfico, Seguridad Vial y Movilidad Sostenible creó ocho grupos de trabajo encargados de orientar la Reforma de la actual Ley de Seguridad Vial (LSV). Uno de ellos, el Grupo de Trabajo II sobre Vehículos: Conducción Autónoma, Seguridad de/en los Vehículos, Nueva Movilidad se reunió ayer en la sede de la Dirección General de Tráfico, la DGT. 

A la sesión acudieron representantes organismos y actores sociales con una crucial importancia para estas reflexiones:

  • Eugenio Martín, Director de Seguridad Vial de Asociación DIA y Fundtrafic
  • Tomás Santa Cecilia, RACE
  • Alejandro Pastor, AECA-ITV
  • José Suárez, CNAE
  • Javier Llamazares, FESVIAL
  • Jesús Monclús, MAPFRE
  • Javier Villalba, DGT

El debate se basa fundamentalmente en aportar opiniones sobre la Reforma de la Ley de Seguridad Vial para adaptarla a la nueva movilidad, principalmente pensando en el vehículo autónomo.

La tecnología nos acerca a las ‘0 víctimas’

Una de las conclusiones en la que coincide la mayoría de miembros del Grupo II es que cuanta más tecnología se utilice en los vehículos más cerca estaremos de conseguir el reto de ‘0 victimas’. Pero esto plantea muchos interrogantes. Partiendo de los diferentes niveles de automatización de los vehículos hasta llegar al nivel  5 en el que se encuentran los vehículos 100% autónomos. Es decir no necesitan conductor absolutamente para nada. Eugenio Martín, Director de Seguridad Vial de Asociación DIA y Fundtrafic, nos da las claves para entender la complejidad del debate:

“En la actualidad existen coches dispuestos para circular por carretera con nivel 3 de automatización pero, a estas alturas, hay países de la UE que no los pueden homologar porque las infraestructuras no lo permiten. Audi, por ejemplo, tiene un modelo con este nivel de automatización y en España no puede circular porque la mayor parte de las infraestructuras no son adecuadas.” 

Ausencia total de conductor VS. supervisor de la conducción

La ausencia total de conductor sólo se contempla en el nivel 5. Sin embargo, aunque en niveles como el 3 y el 4 la automatización ya es considerable: vehículos que frenan solos, que corrigen las trayectorias involuntarias e incluso que dirigen la trayectoria manteniendo una velocidad y distancia de seguridad sin necesidad de que el conductor intervenga.

En el momento que se plantea la falta de conductor aparece otra incógnita. En caso de accidente ¿quién es el responsable? En el caso de que exista un conflicto de intereses ¿cómo va a reaccionar el vehículo?

“Entonces aparece una nueva figura, el supervisor de la conducción.”

Esta figura no es el propio conductor, sino una persona que supervisa que la maquina funciona correctamente y que toma las decisiones adecuadas. Aquí se pone el ejemplo de la aviación moderna. Aparatos que prácticamente lo hacen todo solos, en un entorno mucho menos agresivo y menos poblado, y que siempre requieren de la presencia de dos personas encargadas de supervisar todos los instrumentos de control.

Además, antes de nada, debemos ser conscientes de que para que circulen vehículos autónomos con seguridad tienen que existir carreteras inteligentes, que se nutran de los datos aportados por los satélites y la red.

“Este tándem es imprescindible para grados de automatización elevados, y se plantea la posibilidad de que sea el conductor el que seleccione, previa información del vehículo y de la carretera,  cada uno de los niveles de automatización que se pueden utilizar, de forma que si el conductor selecciona un nivel de automatización mas alto del recomendado y ocurre un accidente se le pueda imputar la responsabilidad de ese accidente. Todo esto se plantea porque el representante de las aseguradoras no concibe la ausencia de conductor.”

La formación para la conducción del futuro

“Otro de los puntos que se debate es el de la formación de los conductores, aquí creo que tenemos bastante que decir”, Eugenio continúa, la formación de los conductores dará un cambio radical. Empezamos por plantear las autorizaciones para conducir. Estas deberán modificarse en función del grado de automatización del vehículo, dado el caso del vehículo de nivel 5, el conductor no será necesario, por lo que las personas ocupantes del vehículo serán solo eso, ocupantes.”

Por otro lado, la DGT debe realizar una importante reforma en la orden de pruebas. Actualmente no se permite la utilización de las ayudas a la conducción en las pruebas de control de aptitudes. Se planteaba autorizar la ayuda al estacionamiento pero autorizando sólo la conducción de vehículos con esta ayuda a la conducción.

“Por este lado la reforma debe ser importante, empezando por la orden de pruebas y continuando por la formación de los profesores. Planteamos que la formación para que de resultados debe ser actualizada en el tiempo, en caso contrario se convierte en “de-formación”, por lo que se pone encima de la mesa la necesidad de que la renovación de un permiso de conducción requiera acreditación de actualización de conocimientos y aptitudes, lo que permitiría que todos los conductores conocieran todas las ayudas a la conducción, sabiendo además cómo y cuándo nos están ayudando.”

Otros ‘inventos’ de la movilidad del futuro

El Grupo de Trabajo sobre Vehículos: Conducción Autónoma, Seguridad de/en los Vehículos, Nueva Movilidad, dedicó un tiempo a tratar el tema de las bicicletas eléctricas y de las innovaciones tecnológicas que aparecen últimamente.

hoverboard-conducción autónoma-DGT-Fundtrafic

“¿Dónde los colocamos, cómo los definimos? Las bicicletas están perfectamente definidas en el Reglamento General de Vehículos. Pero el resto, no se sabe cómo definirlos ni donde colocarlos. Hablamos de elementos como los Hoverboard, que terminamos por denominar aparatos para movilidad personal, y al final creo que pensamos que su sitio está donde están los peatones.”

Partimos de la base de que todos estos cambios van a necesitar de  una adaptación social importante, empezarán a convivir los vehículos actuales con los vehículos altamente tecnológicos y no cabe duda de que hay mucho trabajo por delante en todos los ámbitos.